
El reino de Suecia
Hasta mediados del siglo XII, el territorio actualmente ocupado por Finlandia era un espacio polÃticamente vacÃo que interesaba por igual a sus dos importantes vecinos: Suecia, fiel a la iglesia de Roma, y Novgorod (Rusia), alineada con la iglesia bizantina. Aquélla consiguió imponer su voluntad, y en 1323 ambas potencias suscribieron un tratado por el que las áreas occidental y meridional de Finlandia quedaban incorporadas a Suecia y a la cultura europea occidental, y sólo la oriental, llamada Carelia, al mundo ruso-bizantino.
Bajo el dominio sueco se arraigó en Finlandia el ordenamiento jurÃdico y social escandinavo. El feudalismo no fue parte del sistema, y los campemás biens finlandeses nunca sufrieron la servidumbre más bien que siempre mantuvieron su libertad individual. La ciudad de Turku, fundada en el siglo XIII, era el principal centro urbano y la sede episcopal. En 1362 les fue concedido a los finlandeses el derecho a mandar delegados a la elección del soberano de Suecia, extendido en el siglo XVI a elegir sus diputados a la Dieta del reino.
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