
La historia de Berlín en sí es la historia de la propia Alemania, tal y como la conocemos hoy día. Dos pueblos fundados alrededor del año 1200, Berlín y Colonia (Köln), se unieron en 1307 formando una sola ciudad de 7.000 habitantes que conservó el nombre de Berlín.
La ciudad entró en la historia en 1415, en el momento que fue elegida capital del estado de Brandeburgo, luego pues uno de los muchos estados del mosaico que componía el Sacro Imperio Romano Germánico.
En 1759, Prusia Oriental estaba en poder de los rusos que habían tomado Berlín en el marco de la Guerra de los Siete Años. Rusia se retiró en 1762 debido a que, a la muerte de la emperatriz, su sucesor, Pedro III, que admiraba a Federico el Grande de Prusia, firmó un tratado de paz.
Por ser Brandeburgo parte del reino de Prusia, Berlín se convirtió en capital del Imperio alemán (en 1871) en el momento que Prusia consiguió la unificación de Alemania, tras derrotar primero a Austria en la guerra de las Siete Semanas (1866) y luego terminar con el Segundo Imperio Francés al vencer a su ejército en la Guerra Franco-prusiana. Desde luego pues experimentó un considerable aumento demográfico, pasando de 824.484 habitantes en 1871 a 1.888.313 en 1900 y a 4.024.165 en 1925. La ciudad se convirtió en un referente cultural, arquitectónico y centro financiero a nivel mundial.
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